Marcadores biológicos

– Necesitamos marcadores biológicos

Hay padecimientos terribles que carecen de las evidencias exigidas por muchos profesionales pasa ser catalogados como enfermedad y legitimar así la provisión de los oportunos recursos.

Los marcadores biológicos demuestran que los pacientes tienen motivos para quejarse. Su organismo no es normal. El marcador elimina el estigma.

Cuando no se dispone de marcadores biológicos, se cuelan, por defecto, los marcadores psicológicos.

– Es todo normal. Le envío al psicólogo

Basta la normalidad de análisis y radiografías para marcar y enmarcar el problema dentro de la disfunción psicológica. Nervios: ansiedad, depresión, catastrofismo.

En mi opinión existen o debieran existir los marcadores evaluativos: aquellos que ponen en evidencia los errores del sistema neuroinmune:

– Tiene usted una miastenia gravis. Su sistema inmune fabrica anticuerpos contra los receptores de acetilcolina. Los considera peligrosos y los bloquea. Eso impide que sus músculos puedan contraerse. Es una decisión absurda, errónea, que puede costarle la vida. No podemos hacer nada para cambiar la valoración de su sistema inmune. Nos limitamos a sabotear sus decisiones con corticoides e inmunosupresores.

Para muchos los autoanticuerpos de receptor de acetilcolina serían marcadores biológicos. Nadie plantearía el origen psicológico pero podrían ser considerados como marcadores biológicos del error evaluativo: desvelan la chapuza de la decisión del sistema neuroinmune.

Las chapuzas evaluativas del sistema inmune no se imputan al individuo. Un sistema inmune equivocado es un sistema enfermo. El individuo es una víctima, un enfermo, con su etiqueta diagnóstica, su tratamiento y su reconocimiento social.

No sucede los mismo con las chapuzas evaluativas neuronales.

– Me encuentro fatal. No puedo con mi alma. Mejor morirme…

– Su sistema neuroinmune ha activado el programa “respuesta de enfermedad” aun cuando no exista tal enfermedad. Los marcadores biológicos de enfermedad son normales.

Muchos pacientes no aceptan que no exista ninguna enfermedad sintiéndose tan enfermos. Puede que padezcan una enfermedad misteriosa, desconocida. Quizás en el futuro se encuentren los marcadores de enfermedad. Ha sucedido esto con muchas enfermedades en el pasado. Lo que se daba como psicológico acabó siendo biológico.

Se necesitan marcadores biológicos.

Muchos afirman que ya existen esos marcadores biológicos y que debe certificarse el padecimiento como enfermedad.

Hay evidencia abrumadora de que el organismo en esos casos es diferente del de los sanos. La sustancia P, el glutamato, la resonancia magnética funcional, los microRNAs y un sinfín de parámetros. Quizás sutiles, no tan contundentes como los autoanticuerpos de las enfermedades autoinmunes pero son marcadores de una biología mortificadora e invalidante.

La residencia en un organismo instalado en el estado de alerta defensiva, como si hubiera enfermedad aun cuando no la haya, es insufrible, al igual que sucede con los equivalentes autoinmunes.

Sin embargo los marcadores biológicos de la fibromialgia y otros estados afines no se consideran suficientes como para conceder de forma inapelable el reconocimiento profesional y social debido. El marcador psicológico aparece y con él el estigma.

Creo que todo sería más fácil si los marcadores biológicos fueran considerados también como marcadores evaluativos.

– Usted es una persona razonablemente normal. Reside en un organismo razonablemente normal pero su sistema neuroinmune actúa como si el organismo estuviera amenazado, sin motivo y eso lo convierte, a efectos prácticos, en un organismo enfermo.

– ¿No podríamos hacer nada para convencer a ese sistema neuroinmune de su error?

– Podemos intentarlo pero necesitamos su colaboración: usted forma parte de ese sistema. No puede gestionarlo a su voluntad pero lo que usted conozca y crea influirá en las decisiones que vaya tomando. Usted es un “neuromodulador”.

– No me convence.

Muchos pacientes rechazan el planteamiento evaluativo y la posibilidad de una participación activa en el ámbito de las decisiones neuroinmunes. La evidencia de sentirse enfermos genera la convicción de enfermedad y la referencia al error evaluativo genera la sospecha de que en el fondo se responsabiliza al paciente de lo que le sucede, es decir, la vieja monserga de lo psicológico.

Muchos pacientes se niegan la posibilidad de intervenir en la neuromodulación a través de la pedagogía biológica y prefieren la convicción de enfermedad clásica y la neuromodulación farmacológica, complementada con el apoyo musculoesquelético y psicológico.

La disfunción evaluativa es tan biológica como la disfunción degenerativa, traumática, infecciosa, carencial, tóxica o cancerosa.

Afortunadamente la función evaluativa es una función abierta. Lamentablemente la actitud de muchos pacientes es cerrada.

Es comprensible pero descorazonador.

Arturo Goicoechea Uriarte,  Jefe de Sección de Neurología del Hospital Santiago de Vitoria (Alava)

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Un pensamiento en “Marcadores biológicos”

  1. estoy completamente de acuerdo es horrible sentirte tan desenparada ojala los caminos deriben en esta direccion Que la suerte nos acompañe gracias🌹

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